El absurdo miedo a todo
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Solemos exagerar las angustias. A veces nos llenamos de pensamientos negativos y al final, por fortuna, nada malo nos ocurre. Es decir nos afanamos por nada, entre otras cosas, porque solemos ‘inventarnos’ los problemas. La verdad es que muchos de los miedos que padecemos solo existen en nuestra imaginación.

¿Por qué nos dejamos atrapar por esa red de temores infundados?

¡Porque nos dejamos llevar por la ansiedad! Ojo, porque eso de creerse el ‘más de malas’ despierta emociones y comportamientos erráticos que nos quitan energías y nos arrojan a episodios más graves. Además, por los falsos temores terminamos atrayendo cosas negativas y nos quedamos fríos, atados o sin ganas de avanzar. Algunos miedos tienen sus puntos de incubación desde la infancia. Se ha comprobado que en el subconsciente del niño quedan marcadas ‘amenazas’ de hechos pasados.

También en el entorno y   en nuestra cotidianidad solemos desarrollar estados de angustia, generados por ese pesimismo que suele contagiarnos. Así las cosas nos acostumbramos a pensar que situaciones desagradables nos van a ocurrir y, desde ahí, nos acostumbramos a programar y a sentir afanes.

El miedo es un mecanismo que desarrolla el organismo para protegerse de un peligro o amenaza. Infortunadamente se ha vuelto común que ante temores irreales, los seres humanos también desarrollamos de manera errónea estos mecanismos de protección que finalmente nos frustran más de la cuenta. Hay muchos miedos: a la muerte, a la oscuridad, a la vejez, a la pobreza, a hablar en público, a no tener reconocimiento, en fin…

Sin embargo, el miedo que más se ha viralizado, de manera paradójica, es el miedo a todo. Sí, así como lo lee. Este es uno de los temores que está de moda, especialmente  en nuestro país. Debido a la violencia, a la inseguridad y a la crisis económica que afrontamos, las personas sumamos a nuestros temores comunes las ideas de fracasos o de días grises.

¿Cómo controlar los temores?

El absurdo miedo a todo ¡Porque nos dejamos llevar por la ansiedad! Ojo, porque eso de creerse el ‘más de malas’ despierta emociones y comportamientos erráticos que nos quitan energías y nos arrojan a episodios más graves. Además, por los falsos temores terminamos atrayendo cosas negativas y nos quedamos fríos, atados o sin ganas de avanzar. Algunos miedos tienen sus puntos de incubación desde la infancia. Se ha comprobado que en el subconsciente del niño quedan marcadas ‘amenazas’ de hechos pasados.

Los miedos tienen fuerza hasta que empezamos a actuar; es decir, hasta cuando los enfrentamos. O sea que todos los miedos son susceptibles de ser eliminados de tajo. La cura consiste en cambiar la forma como estamos pensando sobre las cosas de nuestro entorno.

En ese orden de ideas hay que aprender a manejar las reacciones y no permitir que las emociones nos dominen. No se trata de reprimirlas, sino de permitir que todo fluya en el momento real e indicado. Cuando la persona es hábil puede hacer su propio proceso y aceptar que el temor solo existe en su mente, si no logra manejar esto debe acudir a un especialista. También son recomendables las técnicas de relajación profesional y aprender a respirar.  

¡En efecto!

Realizar siete respiraciones profundas, lentas y silenciosas, mínimo tres veces al día, es unas de las sugerencias que más nos hacen los especialistas. Claro está que profundizar en la parte espiritual es muy importante para eliminar los temores; de ahí que haya escogido este tema para la página de hoy. Sin ser fanático ni tener que

estar matriculado en ninguna religión, pues cada forma de pensar es respetable, es claro que las angustias se ven más alarmantes cuando hay un alejamiento de nuestro mundo interior. En la medida en que descubrimos que existe un Dios o un Ser Supremo, nos vamos liberando de nuestros temores.

Esto nos permite recuperar la fe y la confianza en nosotros mismos.

Reflexiones cortas

La verdadera riqueza

 No espere a ser millonario para ser feliz; la felicidad es gratis y está dentro de su corazón. La fórmula para estar a gusto con usted mismo se encuentra en esas cosas sencillas que, al mezclarse con su entorno, llenan el alma.  ¡Identifíquelas! 

Manos de Dios

Llegará el día en el que dirá que algo que hizo valió la pena. Cada lágrima, cada oración, cada espera y cada gota de paciencia serán reconocidas por Dios.

Él le dará más de lo que haya pedido y con su Bendición logrará todas sus metas.

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